Entran segmentos.
Salen ingresos.
Construye una audiencia con todo lo que la plataforma sabe, añade una oferta, envíala por cuatro canales y lee el resultado en jugadores y dinero, no en aperturas.
Segmento. Canal. Oferta. Dinero.
Una campaña son cuatro decisiones en una tarjeta. Todo lo demás (emparejar, enviar, contar el retorno) lo hace el motor.
Enviados, volvieron, NGR: los tres números bajo cada campaña. Las aperturas no pagan facturas; estos sí.
El segmento se actualiza solo hasta el segundo en que pulsas enviar: depósitos, juegos, días en silencio, nivel VIP, país, lo que sea.
Bono, giros gratis o cashback salen con sus términos de apuesta, y el escudo antiabuso del antifraude está activo por defecto.
Escribe una vez. Envía donde funcione.
Push, email, SMS y Telegram comparten un editor, un juego de variables y un registro de envíos. El canal es una casilla, no otra herramienta.
Código: {bonus_code} · válido 48 h.
Ocho formas de mover a un jugador.
Cada mecánica viene con términos, límites e informes, y se enchufa a los mismos segmentos y campañas.
Porcentaje o fijo, por segmento, con los términos de apuesta que fijes.
Códigos como fuente de tráfico medible: imprímelos donde quieras.
Por juego o proveedor, con topes de ganancia que protegen la matemática.
Sobre pérdidas o sobre apuesta, diario o semanal, instantáneo para VIP.
Ascensos automáticos por umbrales; cada nivel es también un segmento.
Clasificaciones con bote de premios: diarias, semanales, por juego.
Un giro diario que los trae de vuelta, con las probabilidades que tú controlas.
Un bono para ambas partes, atribuido para siempre. Más
Mata lo que no paga.
Cada campaña cierra el círculo hasta el NGR, incluido el coste de los bonos que regaló. Cuando un envío masivo pierde dinero, el informe lo dice en una línea roja.
Envía algo que pague.
Cuéntanos cómo son tus jugadores dormidos y esbozamos la campaña de retorno en la llamada de demo.